July 2010
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Aquel fue un día de des-electrificación lenta. Hubo una sobrecarga nada desagradable, pero el cuerpo no puede soportar tanta energía por tanto tiempo. El cuerpo no aguanta ese ritmo que la mente sí. Los dolores piadosos vuelven con más fuerza, siguen. Pienso que tengo una causa y es una estrategia muy arriesgada porque no tengo plan B. Tener plan B es falta de fe. Y a veces está bien. La fe no...
viaje al centro de la tierra
He viajado al centro de la tierra, al submundo preadánico. Allá abajo, como todos saben, hay un cielo, no falso, sino otro, y si te concentras y crees puedes ver dos soles salir al mismo tiempo y la tumba apacible de los que no temen morir.
donde mi mano puede estar y la tuya no
los ruidos crudos del baile mudo
donde tu mano alcanza y la mía no llega.
Para ayudarme a asumir
el destino inmóvil de piedra
inscrito en mi nombre
los protagonistas de mi vida
asumen la forma de aves,
cetáceos,
fauna abisal.
He oído de dinosaurios
de enormes fauces
que tragan piedras
para una buena digestión.
He oído de águilas
que se cargan de rocas
y bombardean.
He oído también
de un cayado que hace manar
agua de las piedras secas.
Piedra, papel o tijera.
Dolor en mis pies.
Dolor en mis tobillos.
Tenerlo, honrarlo.
Equilibrio de gatos
sobre el filo del muro.
Un fantasma
que viaja en el tiempo.
Sus encuentros son breves,
misteriosos.
La gente suele hablarles
en segunda persona del singular
pero ellos jamás responden.
el clima se prepara
se envuelve
para un regalo
los edificios se vuelven
anaranjados
las hojas de los arboles
y mis oraciones
se alborotan.
El asombroso relato del perromofeta
No te sorprendas si la muerte viene de...
– Babel, Patti Smith
Pero por supuesto que tu anatomía se ha colado en todo lo que hago. Hay cosas en las que no quiero pensar, aunque se asoman, susurran en mis oídos. Trato de sacudirme. A veces son hilos que sé que si halo podrían revelar zonas ocultas y guiarme hacia nuevos hitos. Siempre es una apuesta. Es posible que esos territorios me marquen con innumerables pesadillas. La cuestión es saber si vale la pena....
Duele en los ojos
El árbol de lágrimas de luz que se quiebran en el suelo con un golpe seco y hueco como de bombillo de neón. Me aproximo a él. La luz se evapora. No es nada, es una gelatina que imita al cielo como burlándose. No me he terminado de acostumbrar a esta maravilla cuando ya está lloviéndole encima. Vuelve, todavía falta la otra mitad del amanecer. Este es el amanecer que duele en los ojos. Estoy aquí y...
Miré bajo de la falda de una palmera e intuí que hay un fin poético en todo esto. Que este silencio es todo aquello que nos empeñamos en repetir y a dónde buscamos volver. Al final de todo estoy vivo. Soy un monstruo empeñado en sobrevivir. Al final de todo es un principio, un levantamiento en el lugar mítico en el que un día me llamaste hacia ti.
Konya el pastor
Ésta es la historia de Konya el pastor. La tierra estaba...
– Babel, Patti Smith
gesta
Una imagen casi sacada de un sueño. Tú y yo caminando por esa improbable terraza, rebelión de la mano ante testigos imperturbables. Tu voz, reinventándose, susurraba en mi oído una gesta más, mientras alargábamos la despedida.
Aúlla a lo lejos el cañón.
Yo le tapo la boca con mis cinco dedos
Como una flauta y canta.
Cartílago
Tobogán de la lengua.
¿Cuál de los dos me dará paso?
encuentro
Bestia que echa a volar.
Con otros tiempos.
Se solidifica, entra en letargos.
Nadie sabe a qué responde.
Debajo
Botón y fuente
Durazno sonrojado.
presencia
Sensación indescriptible:
Hay una presencia en mis rodillas.
Dentro, no sentada en ellas.
Pelvis, extensión
Morado, casi magenta,
Para que rechines cuando camines.
ícono
Te invito a remontar
El tiempo y el espacio
con un pez volador por montura
perseguidos por la mirada de faro que gira
de esas flores que adoran al sol.
como un condenado
tú me ejecutas como un acto de tu cuerpo.
tú me ejecutas con tu cuerpo como a un condenado.
10 segundos
Mi día tiene la forma que tú le des.
La forma de tu cuerpo y tu voz
y cómo los uses en mí.
espejo
Eres mi par
y mi enésima potencia.
La cadena de ADN,
dos lenguas de mariposa
que me condenan quizás
al segundo círculo.
Amo que me dejes sin palabras
para poder después pasarme
todo el día buscándolas
como un secreto,
como pedacitos de espejo
regados en un jardín.
Mis papeles se vuelan en el viento. Otras personas los rescatan para mí. Me hago amigo de una monita albina. Su pelo es blanco, ojos azules. Otro mono albino me ataca, muerde mi pie. Yo lo golpeo en la cabeza. Ella se va con él. Duermo refugiado en las alturas, aterrorizado.